por Pablo Martínez Gila, Jefe de Estudios del Instituto Cervantes de Londres y miembro de ELE-UK.
NOTA: Desde Ventana Abierta hemos pedido a Pablo que nos dejara publicar el texto que escribió para la presentación del Handbook of Spanish Language Teaching, editado por Javier Muñoz-Basols, Elisa Gironzetti y Manel Lacorte . En su reflexión, Pablo no solo analiza el Handbook sino que además hace un breve pero interesante viaje en lo que ha sido el desarrollo de la enseñaza del español como disciplina. Creemos que su reflexión puede interesar a otros compañeros de la profesión que no pudieron asistir al evento del pasado viernes 29 de marzo.
Aquí tenéis su texto.

I.
Cuando Ignacio Peyró, director del Cervantes de Londres, me mostró un ejemplar del Handbook of Spanish Language Teaching (Handbook of SLT) y me propuso presentarlo desde la perspectiva de un profesor de español, me quedé un tanto helado, y ello por dos razones: una porque son 702 páginas y yo sabía con un grado de certeza bastante alto que no iba a tener tiempo de leerlas todas; y dos porque ¿qué ocurre si no te convence o no te parecen adecuados el planteamiento o la metodología del libro, de un libro como este además, que se ha presentado como la “nueva biblia” del ELE?
Existe además la tentación académica, ante una obra de esta envergadura, de algo tan criticable como seguramente inevitable, como ir a ver qué autores escriben, (y cuáles no), revisar las bibliografías a ver a quién se cita (y a quién no).
Tengo que decir que, afortunadamente, los dos temores se disiparon enseguida: no era necesario leer de golpe todos los artículos de una sentada (aunque debo admitir que sí he leído alguno, y por el mero placer de tener información y de aprender) y, por otro lado, la obra está concebida y desarrollada de manera que muy difícilmente puede decepcionar ni desilusionar a los profesionales del español; y empleo aquí el término profesionales en un sentido muy amplio: desde futuros profesores y profesores en activo, hasta investigadores universitarios y creadores de materiales para editoriales, pasando por formadores de profesores.
Cuando revisas el índice, ocurre algo inevitable, sobre todo si llevas tiempo en el mundo de la enseñanza del español: te vienen a la cabeza las herramientas de las que disponías cuando empezaste en este oficio y las comparas con el menú que tienes delante. Y yo me acordé inmediatamente de la primera vez que busqué información sobre la enseñanza de español pensando que tal vez podría ser una salida profesional digna, una vez que había decidido estudiar Filología (y no medicina, que es a lo que secretamente aspiraban mis padres). Fui al despacho del único profesor de la facultad que yo sospechaba que podía tener alguna información sobre el asunto y me dijo lacónicamente: “pues en español no hay nada”; y añadió: “bueno, o muy poco, mira esto que acaba de salir.” Y me alargó un ejemplar del número 1 de la revista Cable. Y ahí estaban los primeros artículos escritos en el marco de una disciplina que entonces aún no existía y que después se convirtió en el español como segunda lengua o como lengua extranjera.
(Por cierto, aquel profesor de la Universidad de Granada era Jenaro Ortega, maestro de más de uno de los autores del Handbook of SLT y muy profusamente citado en muchos de los artículos.)
Claro, cuando uno se encuentra con una obra como esta, es fascinante darse cuenta de cómo se ha ido construyendo la geografía de nuestra disciplina en muy pocos años, apenas 20 o 25, desde aquellos primeros artículos de la revista Cable, y a partir de ahí entender el papel, yo creo que importante, que puede desempeñar el Handbook of SLT en el contexto actual y en el futuro.
II.
El mapa del ELE en los años 90 era muy incompleto: estaba plagado de regiones desconocidas, de desiertos en los que nadie quería aventurarse, de arenas movedizas -sobre todo arenas gramaticales, pero de otros muchos tipos también- y las comunicaciones entre los equipos de profesionales que empezaban a poblar los centros pioneros en didáctica e investigación, en España y fuera de España, eran bastante complicadas y escasas.
En la Universidad de Granada precisamente, donde yo estudié y empecé a trabajar, se creó uno de los primeros equipos de trabajo interesados en desarrollar materiales y en compartir reflexiones sobre el aprendizaje y la enseñanza del español; hubo otros casi simultáneos en la Escuela Oficial de Idiomas y la Universidad de Barcelona y, en Madrid, alrededor de la Universidad Antonio de Nebrija. Y, muy poco después, aparecen los primeros foros de contacto e intercambio de ideas, las primeras plazas y los primeros mercados de esta geografía: uno más práctico, Expolingua en Madrid y otro más teórico y organizado desde los departamentos de filología española: ASELE (Asociación para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera).
Y es justo en ese contexto de generación de ideas y entusiasmo por una nueva disciplina cuando se empieza a desarrollar la labor de las asesorías del Ministerio de Educación en el exterior y se crea el Instituto Cervantes, que funcionó sobre todo como un motor de difusión y multiplicación de todas aquellas ideas nuevas y de trabajos pioneros.
Hoy, sin embargo, sería posible atravesar España, (y probablemente Europa, Asia y EEUU) de jornada en jornada didáctica, de encuentro en encuentro de profesores de ELE, sin pisar el suelo (…o al menos el suelo del aula) y contamos con un marco teórico sólido y una bibliografía propia muy amplia, y con magníficos equipos de profesores en todo el mundo.
Para que esto haya sido posible en tan breve espacio de tiempo, han ocurrido muchas cosas: yo sólo voy a citar dos o tres, las que me parece que tienen mayor relevancia para entender el papel que desempeña hoy un libro como este Handbook of SLT.
1. El desarrollo de los programas de máster y postgrados universitarios dedicados al ELE, de los programas de formación de profesores de los Institutos Cervantes y, de forma más tímida, también el desarrollo del ELE como disciplina en departamentos de español en Universidades tanto en España con en el extranjero. Y este avance enorme fue paralelo a la apropiación de conocimientos de otras disciplinas por parte del mundo del ELE. Sobre todo del campo de la psicología: los aspectos afectivos y motivacionales, o los estudios sobre adquisición de lenguas; pero también de las ciencias del lenguaje: la pragmática, la sociolingüística o más recientemente la lingüística cognitiva.
2. Y, probablemente más determinante, y como consecuencia de este desarrollo académico, ha sido la proliferación de tesis, memorias de máster y trabajos de investigación generados. Y con ello, empezó a haber publicaciones relevantes para divulgar todo este conocimiento que se iba gestando. La aventura de la revista Cable acabó pronto, pero tomaron el relevo otras como Frecuencia ELE o Cuadernos Cervantes en España o Spanish Applied Linguistics en EEUU.
Surgieron después revistas digitales como RedELE, del Ministerio de Educación o MarcoEle que han sido fundamentales en la difusión de aquellos trabajos de investigación elaborados por alumnos de Másters y programas de doctorado.
Y desde 2014 tenemos el Journal of Spanish Language Teaching, que coordina Javier Muñoz-Bassols, uno de los editores del Handbook of SLT, desde Oxford.
En resumen, creo que podemos decir que contamos hoy con muy buenos equipos de profesionales tanto en el ámbito de la docencia como en el mundo de la investigación, con una formación muy sólida y unas bases teóricas también bien asentadas.
III.
¿Y por qué hago este resumen de la historia del ELE desde los 90 hasta ahora? Porque me parece que el Handbook of SLT es producto de todo este proceso, y una obra afortunada tanto por necesaria como por bien planteada.
Primero, porque recoge muy bien todos los ámbitos que conforman el universo del ELE, desde los más básicos como el desarrollo de las destrezas comunicativas, el tratamiento de la gramática pedagógica, la autonomía y motivación del alumno, el análisis de errores o la evaluación, hasta temas en los que se ha avanzado sólo en los últimos años: el aprendizaje por contenidos, la gamificación o la traducción pedagógica.
Segundo, porque recupera áreas de conocimiento que parecían descartadas en los programas de formación de profesores y habían quedado relegadas a los estudios de Filología (la semántica, la morfología, la sintaxis, la dialectología o incluso la pragmática) pero las presenta bajo una luz diferente: la de sus posibles aplicaciones reales en el aula, a partir de lo que sabemos ahora sobre la elaboración de materiales eficaces para la clase.
Y tercero, porque en el libro se va más allá de estos campos y áreas relevantes para los profesionales del ELE, y se dedica una parte muy importante a las dimensiones sociales e ideológicas del español como disciplina. Y resulta novedosa y estimulante, novedosa sobre todo en el ámbito del ELE en España, esta visión crítica que abarca desde las condiciones laborales de la mayoría del profesorado de español, hasta aspectos más sociales como el aprendizaje comunitario y la enseñanza a emigrantes, o la docencia ejercida en contextos lingüísticos específicos: contextos de lenguas en contacto, o de hablantes de herencia, o en programas de inmersión.
Por lo tanto: temas esperados, temas recuperados y temas novedosos entre los 44 capítulos que abarcan el Handbook of SLT.
IV.
Decía al principio que en el material que encierran estas 700 páginas hay estímulos suficientes para despertar el interés de los profesionales del español, sea cual sea su dedicación principal: profesores, formadores, investigadores o creadores de materiales. Para terminar, me gustaría destacar por qué esto es especialmente relevante en el contexto de un Instituto Cervantes como este de Londres, con treinta y pico profesores, más de 1000 alumnos cada trimestre y una labor muy importante en formación de profesores nuevos.
El Instituto Cervantes distingue tres niveles de formación docente (niveles A, B y C) y dispone de un documento, relativamente nuevo, llamado Las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras, que sirve de base para organizar la formación externa e interna. Pues bien, si se coteja este documento y el Handbook of SLT, podréis comprobar que el libro ofrece suficiente material de reflexión para poder trabajar las ocho competencias clave del profesorado, que son las que se describen en el documento del Cervantes, y hacerlo además para los tres niveles de formación docente.
Eso, desde el punto de vista de la organización académica, implica apoyo teórico, ideas prácticas y propuestas de acción para los alumnos de nuestros cursos de formación, por un lado, y para el desarrollo profesional de los componentes del equipo de profesores del centro, por otro. Un ejemplo muy claro para mostrar esta vertiente práctica en la formación continua de un equipo de profesores que ofrece el libro es el artículo sobre Investigación en acción de Nuria Sánchez y Carmen Ramos con ideas muy útiles para llevar a cabo proyectos de investigación en el aula, pero hay otras muchas opciones válidas en diferentes artículos para trabajar la formación interna con equipos docentes.
V.
Aunque estemos describiendo este Handbook of SLT como “la biblia del ELE”, porque lo parece y además el término sin duda suena muy bien, yo creo que la gran virtud de esta obra es precisamente lo que le puede distinguir de una biblia: no ofrece verdades únicas sino una multiplicidad de voces y de perspectivas para abordar el mundo de la enseñanza del español, y es un libro que no se acaba en sí mismo sino que invita a seguir leyendo e investigando en cada una de los temas que propone.
Creo que en la geografía de nuestra disciplina, contamos ahora con una guía sólida y bien construida con la cual es posible transitar por el español como segunda lengua, o como lengua extranjera, sin miedo a perdernos.